miércoles, 3 de mayo de 2017

El matrimonio y el divorcio

El matrimonio y el divorcio en las escrituras. (Basado en mi estudio de la parashat Ki-tetze: Cuando salgas. Actualizado: Abril 2017)

Introducción.

En esta oportunidad, luego de expresarles el pensamiento del verdadero amor plasmado en las Escrituras, en medio de tantos temas interesantes que se encuentran en el antiguo testamento, el Eterno por mucho tiempo, inquieto mi corazón para analizar a cabalidad el enfoque bíblico de este tema, el cual se  podría llamar “tabú” en las congregaciones. Esto se debe a que es muy poco estudiado, controversial para algunos, y casi siempre que es tocado se basan en una visión parcializada por estar o no a favor del mismo (y a veces dicha visión está condicionada por la experiencia); pero en las escrituras, podemos ver  la importancia  que nuestro Señor Jesús le dio, al enseñárselo  a sus discípulos de una manera clara.
 
Es necesario antes de desarrollar el punto del divorcio, hablar acerca de algunos principios basados en la Torah (instrucciones del Eterno).

 "No cometerás adulterio", es un mandamiento bíblico que prohíbe cualquier tipo de relación con la esposa de otro hombre y viceversa. Tanto la mujer como el hombre que cometen esa ofensa, son igualmente culpables. Esta violación se cuenta entre los pecados más graves. El pecado no es tanto contra el esposo(a) de la mujer (hombre) infiel, sino contra Dios mismo, cuyos preceptos y leyes han sido violados. Aún cuando no se trate de adulterio, la Torá prohíbe la promiscuidad sexual y la condena como znut (prostitución-fornicación), ya que fue esa la clase de conducta inmoral común entre aquellas naciones en cuyo seno vivieron los israelitas y cuyas prácticas les fueron prohibidas. Contra ésta y las demás formas de perversión sexual, la Torah amonesta con severidad: En ninguna de estas cosas os haréis impuros, pues en todas estas cosas se han corrompido las naciones que yo expulso de delante de vosotros, y también la tierra fue contaminada. Pero yo visité su maldad, y la tierra vomitó a sus habitantes. Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis ordenanzas, y no hagáis ninguna de estas abominaciones, ni el natural ni el extranjero que habita entre vosotros (porque todas estas abominaciones hicieron los hombres de aquella tierra que fueron antes de vosotros, y la tierra fue contaminada), no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que la habitó antes que vosotros. Cualquiera que haga alguna de todas estas abominaciones, las personas que las hagan, serán eliminadas (karet) de su pueblo. Guardad, pues, mi ordenanza, y no sigáis ninguna de estas costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, para que no os contaminéis en ellas. Yo, El Señor vuestro Dios".

Por otra parte, expondré el versículo de Deuteronomio 24:1 Cuando alguien toma una mujer y se casa con ella, si no le agrada por haber hallado en ella alguna cosa indecente (reprochable1), le escribirá carta de divorcio, se la entregará en la mano y la despedirá de su casa”, ahora bien tomando en cuenta el contenido profético y mesiánico de lo dicho por  Isaías 42:21 “Hashem se complació por causa de su justicia en hacer la ley grande y gloriosa”, puedo afirmar que esta instrucción anterior de Deuteronomio 24, fue magnificada con la venida de el Señor Jesús; quien vino a Magnificar la Torah y además, es el profeta a quien Moisés mismo dijo a el oiréis.

Haciendo conexión con el nuevo testamento, en una ocasión los fariseos se le acercaron a Jesús y disputaron acerca de este pasaje, Deuteronomio 24:1; este episodio se encuentra registrado en Mateo 19:1-12 el cual les expondré a continuación:

Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, se alejó de Galilea y fue a las regiones de Judea, al otro lado del Jordán. Lo siguieron grandes multitudes, y los sanó allí. Entonces se le acercaron los fariseos, tentándolo y diciéndole: -- ¿Está permitido al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? Él, respondiendo, les dijo: -- ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, "hombre y mujer los hizo", y dijo: "Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne"? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios unció al mismo yugo no lo separe el hombre. Mat 19:1-6.

En este momento me detengo para hablar acerca de un detalle lingüístico que se observa en el versículo, que lo registra la textual y el texto griego “lo que Dios unció al mismo yugo no lo separe el hombre”. Nos podemos preguntar ¿bajo qué yugo une Dios a la pareja una vez casada? Leamos el Midrash (explicación)  del apóstol Pablo en Romanos donde utiliza la  analogía del matrimonio.  Romanos 7:1-3 “¿Acaso ignoráis, hermanos (hablo con los que conocen Torah), que la Torah (ley) se enseñorea del hombre entre tanto que este vive? Porque la mujer casada está sujeta (atada) por la Torah al marido mientras este vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley que la unía a su marido. Así que, si en vida del marido se une a otro hombre, será llamada adúltera; pero si su marido muere, es libre de esa ley, de tal manera que si se une a otro marido, no será adúltera.” Aunado a esto vayamos al pasaje de 1era Corintios 9:21: a los que están sin Torah, como sin Torah (aunque no estoy sin la Torah de Dios, sino bajo (íntimamente ligado) la Torah del Mesías) para ganar a los que están sin Torah. Amados hermanos queda en evidencia cual es el Yugo entre marido y mujer que hablaba Jesús Rabenu (nuestro grande maestro); la mujer está atada por la Torah del Mesías al marido, mientras este vive, pero si este muere puede casarse con quien quiera (siempre y cuando sea en el Señor 1 Corintios 7:39-40) y de este modo no será adúltera.

Luego de dar la respuesta a la pregunta planteada, continúo con la disputa acerca del tema del divorcio en Mateo 19:6-12 “Le dijeron: -- ¿Por qué, pues, mandó Moisés darle carta de divorcio y repudiarla? Él les dijo: -- Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera. Le dijeron sus discípulos: -- Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les dijo: -- No todos son capaces de cumplir este precepto, sino aquellos a quienes es dado. Hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.”

Existen estudios que se basan en las interpretaciones del talmud. En el tiempo del segundo templo había dos interpretaciones principales de la palabra “reprochable1” (Devarim 24:1), en hebreo “ervat” que significa “desnudez”, “desgracia”, “defecto”, “indecencia”, “inmundicia”, “confusión”, “descubierto”, “vergüenza”, “impureza”, “promiscuidad”. Ahora entendamos por que los fariseos le preguntan a Rabí Jesús: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?”, esto es debido a que dependiendo de la interpretación que le dieran a “ervat davar”, por su pluralidad de significados, se daba a conocer cuál era la causa, y si es que esta existiere. Como dije, había dos interpretaciones principales para el tiempo del segundo templo.

Por un lado tenemos la interpretación de la casa de Hillel que dice que se puede despedir a una mujer por cualquier cosa que cause molestia en el esposo, incluso si ella fracasa en la cocina. La casa de Shamai era más estricta, sólo permitía divorcio cuando había un comportamiento sexual indecente o desviación sexual en la mujer. Según este ultimo dice que “ervat davar” no se refiere fornicación (znut) anterior al matrimonio o al adulterio (naaf) durante el desposorio o el matrimonio, sino a una desviación sexual de la mujer muy desagradable para el esposo, de la misma manera que los excrementos puestos en el suelo, dentro o cerca del campamento de guerra santo, causarían disgusto a la Presencia divina. Inclusive existe otra posición de Akiva que dice que si se consigue una mujer más bonita que su esposa podía despedirla y casarse con aquella mujer de bello aspecto.

Razonemos ahora la respuesta del mesías en Mateo 19:9: Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación (znut), y se casa con otra, adultera. Tengamos algo claro, la respuesta que da Rabí Yeshua (Jesús el grande-maestro) no es dando apoyo a ninguna de las causas expuestas por Shamai ni Hillel, mucho menos la posición de Akiva. ¿Por qué afirmo esto con seguridad? Recordemos el episodio de la samaritana donde declara: que el mesías venia a aclarar todas las cosas y además  Jesús dice: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. Jn 7:16 y también: Entonces entendieron que no les había dicho que se guardaran de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos Mt 16:12. En este orden de ideas es impensable e inaudito que Jesús estuviera apoyando alguna de las posiciones de los “sabios judios”, sino dándole la correcta interpretación (magnificando) a  la Torah.

Otros  estudios se enfocan en dar explicación a la frase de Mateo 19:9 “a no ser por causa de fornicación” (la cual en breve le daré una solución) pero todos esos estudios concuerdan en que esta frase es la única condicionante para “volver a casarse” y no adulterar. Estos, afirman que solo se puede divorciar o separarse por causa de infidelidad o adulterio, lo cual se descarta a nivel peshat (“literal”), tanto del griego como del hebreo en Mateo de Dutillet, ya que la palabra utilizada en este texto en hebreo es “znut” y no “naaf” y en griego “porneia” y no “mochieia”.

Observemos: La palabra “znah” raíz de “znut”  aparece 20 veces en la Torah (los 5 primeros libros de la Biblia) de las 93 que aparece en toda la tanak (antiguo testamento) y en todos los casos se refiere a fornicación y prostitución. Dejando claro que es el Mesías mismo es el que declara “salvo por causa de znut”.

Haciendo un collar (rastrear la palabra) con la palabra “znah” para darle luz a este asunto, me consigo con una cita bíblica donde están contenidos algunos casos de “znut” , leamos Deuteronomio 22:13-22 “Cuando alguien tome mujer y la desprecie después de haberse llegado a ella, le atribuya faltas que den que hablar, y diga: "A esta mujer tomé y, al llegarme a ella, no la hallé virgen", entonces el padre y la madre de la joven tomarán las señales de su virginidad y las llevarán a los ancianos, a la puerta de la ciudad. El padre de la joven dirá a los ancianos: "Yo di mi hija a este hombre por mujer, y él la menosprecia; ahora le atribuye faltas que dan que hablar, diciendo: 'No he hallado virgen a tu hija'. Pero ved aquí las señales de la virginidad de mi hija". Y extenderán la vestidura delante de los ancianos de la ciudad. Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán, multándolo con cien piezas de plata, las cuales darán al padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una virgen de Israel. Ella seguirá siendo su mujer, y él no podrá despedirla en toda su vida. "Pero si resulta ser verdad que no se halló virginidad en la joven, entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán los hombres de su ciudad hasta que muera, por cuanto cometió una vileza en Israel al prostituirse (znah) en casa de su padre. Así extirparás el mal de en medio de ti. Si alguien es sorprendido acostado con una mujer casada y con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también. Así extirparás el mal de Israel”

De la porción que estamos estudiando se resalta como texto central el versículo 21 “y la apedrearán los hombres de su ciudad hasta que muera, por cuanto cometió una vileza en Israel al prostituirse (znah) en casa de su padre.

Fíjense que en estos pasajes antes mencionados, el hombre al encontrar que su esposa no era virgen, la aborrecía, la devolvía a la casa de su padre (“según el comentarista judío Rashi con el propósito de avergonzar a los padres por la mala crianza con que habían educado a su hija, la cual había sido factor importante en el hecho de que ella fuera capaz de cometer znut”), y era muerta por lapidación luego del juicio dado por el sanedrín, sistema vigente en el contexto de Mateo 19, es decir; en los tiempos de Jesús. En otras palabras amados hermanos, aquí Jesús está diciendo a los fariseos que ervat davar es “salvo por el caso de znut” y significa: que una vez que la esposa no fuera hallada virgen, el hombre la aborrecía públicamente y como consecuencia de haber cometido znut esta era muerta por lapidación, y una vez ocurrido esto, entonces el hombre viudo podía volver a casarse, o sea , en esta alegoría (Mateo 19:9) Jesús lo que está afirmando a los fariseos es “hasta que la muerte los separe” (ya que en todos los casos de “znut” la sentencia era una muerte irremisible; ojo digo “esta alegoría” ya que no se puede afirmar que Jesús estaba aprobando o promoviendo el apedreamiento, ya que esto fue cambiado, este punto es aclarado en las conclusiones2).

Ahora, para demostrar mi asertividad que en los tiempos de Jesús se podía apedrear, mencionaré los siguientes pasajes bíblicos “lo cual, en efecto, hice en Jerusalén, pues luego de recibir autorización de parte de los principales sacerdotes, no sólo encerré yo en cárceles a muchos de los santos, sino que deposité la piedrecita en contra cuando los mataban.” Esto es, una pequeña piedra que se usaba para votar en el Sanedrín Hechos 26:10.  El apedreamiento de Esteban “Y echándolo fuera de la ciudad, comenzaron a apedrearle; y los testigos pusieron sus mantos a los pies de un joven llamado Saulo” Hechos 7:58 Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio que persuadieron a la multitud; apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. Hechos 14:19.

También destaca el versículo de Juan 18:31 “entonces Pilato les dijo: Llevadle vosotros, y juzgadle conforme a vuestra ley. Los judíos le dijeron: A nosotros no nos es licito dar muerte a nadie” aquí los fariseos estaban hablando acerca de su ley, no del derecho romano, es indebido pensar que los judíos estuvieran dando clases de derecho romano a Pilato; sino que, ellos por estar en víspera de Pesaj, no podían condenar a muerte a nadie, incluso si apedreaba a Jesús como varias veces lo intentaron, según Deuteronomio 17:7 la manos de los testigos primero y luego de la del todo el pueblo, quedaban impuros por siete días de esta manera, sin poder comer Pesaj (Pascua).

Y si se preguntan el porqué en varias oportunidades quisieron apedrear a Jesús y no lo hicieron, era porque temían del pueblo “Y si decimos "de los hombres", todo el pueblo nos apedreará, porque están persuadidos de que Juan era profeta” y si decían (los fariseos) eso de Juan el bautista cuanto más de Jesús, que muchos del pueblo le tenía como el Mesías prometido (como de hecho lo es).

¿Cómo sabemos que esta es la correcta interpretación? ¿Qué Jesús les soltó una alegoría a los fariseos, para darles una respuesta contundente y confrotativa a la Torah de Moisés? Enfoquémonos en lo siguiente, en el contexto que habla Jesús, se dirigía a los fariseos y a las multitudes, judíos casados con judías, factor importante para tomar en cuenta, ya que al pueblo y a los fariseos les hablaba enigmas “Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba, para que se cumpliera lo que dijo el profeta: "Abriré en parábolas (alegorías) mi boca; soltaré enigmas". Mateo 13:34-35, Salmos 78:2. Aquí la biblia que usé fue la textual, donde aparece la correcta traducción del salmo que es citado en Mateo, donde la palabra que aparece como enigma es “jidot” véase la parábola de Ezequiel 17:2-12 donde es una “parábola enigmática”, que si Hashem no la explicaba, nunca el pueblo de Israel la iba a entender, así hablaba Jesús a los fariseos y multitudes. Y les decía: A vosotros os ha sido dado el misterio del reino de Dios, pero los que están afuera reciben todo en parábolas Marcos 4:11. Él dijo: -- A vosotros os es dad conocer los misterios del reino de Dios, pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan Lucas 8:10.

Por otro lado, ¿cómo les hablaba a los discípulos?: “Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír. Y sin parábolas no les hablaba; aunque a sus discípulos se lo explicaba todo en privadoMarcos 4:33. Por lo que la explicación de dicha alegoría de Mateo 5:32 y 19:9 es: Y en la casa, los discípulos le preguntaban otra vez acerca de esto. Y les dice: Cualquiera que repudie a su mujer y se case con otra, adultera con ella, y si ella repudia a su marido y se casa con otro, adultera. Marcos 10:10-12.

Lo que muchas personas no se han percatado, es que el apóstol Pablo realiza un midrash (interpretación) espectacular de la Torah del Mesías de Mateo 19 en 1 de Corintios 7, tomando en cuenta que el destinatario de esta carta era la Kehila (iglesia) de los corintios, constituida mayormente por gentiles, “Ahora, acerca de las cosas que escribisteis, bueno es para el hombre no tocar mujer. Pero por causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una su propio marido. El marido cumpla con la mujer lo debido, y asimismo también la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente tampoco el marido tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os privéis el uno al otro, excepto de común acuerdo y por algún tiempo, para dedicaros a la oración, y luego volved a juntaros, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Pero esto digo como concesión, no como mandato: Quisiera más bien que todos los hombres estuvieran como yo mismo, pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno de una clase, y otro de otra. Digo, pues, a los solteros y a las viudas: Bueno les fuera si permanecieran como yo, pero si carecen de dominio propio, cásense; porque mejor es casarse que quemarse. Y a los que se han casado, ordeno, no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe del marido; y si llega a separarse, que permanezca sin casarse o se reconcilie con el marido; y al marido, que no abandone a la mujer.” 1Corintios 7:1-11

Me detengo a explicar un detalle lingüístico en el verso 11 en la parte que dice “y al marido que no abandone a su mujer” la palabra que aparece como abandone, es la palabra griega “aphiemi” y al hacer collar (rastrear la palabra) con ella nos lleva a la palabra hebrea “betetze” variante de la palabra “tetze” (véase génesis 35:18) que significa: salir, dejarla ir, despedirla, enviarla fuera, lo cual concuerda mayormente con la NVI y otros manuscritos de este verso: Sin embargo, si se separa, que no se vuelva a casar; de lo contrario, que se reconcilie con su esposo. Así mismo, que el hombre no se divorcie (no despida) de su esposa.

Y en este mismo capítulo 7, resalto como núcleo central los versículos 18-19 “¿Fue llamado alguno ya circuncidado? Quédese así. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide. La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino la observancia de los mandamientos de Elokim.”



De manera oportuna quiero hacer referencia del siguiente versículo, que a simple vista dirán ¿Qué tiene que ver con este tema?, Si encuentras delante de ti un nido de pájaro con polluelos o huevos, en cualquier árbol o en el suelo, y la madre está echada sobre los polluelos o sobre los huevos, no tomarás a la madre con las crías. Sin falta soltarás a la madre y podrás tomar para ti las crías, a fin de que te vaya bien y prolongues tus días Deuteronomio 22:6-7. El comentarista judío Rashi dice que si incluso que por un precepto fácil de cumplir, que no conlleva una pérdida monetaria, la Torah dice que hay que hacer “a fin de que te vaya bien y prolongues los días”, con mayor razón que esto aplica al respecto a la recompensa por el cumplimiento de preceptos difíciles.

Amados hermanos, según Pablo en 1 de Corintios 7:19 lo importante es cumplir los preceptos y mandamientos de Dios, aunque muchos pudieran catalogar como difíciles, pero en realidad no lo son: 1 Juan 5:3 “pues este es el amor a Dios: que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos”, como es el mencionado por el Pablo en 1 de Corintios 7:10-11 “No mando yo sino el Señor (el Eterno)”, de no cumplir el mismo, perdemos la recompensa, comprometiendo nuestro olam aba (mundo venidero y vida eterna) ; obteniendo una desagradable consecuencia. “Honroso sea en todos el matrimonio y el lecho conyugal sin mancilla, porque Dios juzgará a los fornicarios y adúlteros.” Hebreos 13:4. “¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” 1Corintios 6:9-10

Observemos una realidad, en Venezuela el 50% de los venezolanos se divorcian después de 5 años de casados; mas del 10% de la población total venezolana actual se ha divorciado desde el año 2000, casi el 30% de los venezolanos casados se han divorciado de su primer matrimonio, en el 2012 por cada 3 matrimonios se realizaba un divorcio en el país. Por otro lado, en Israel la tasa de divorcios es inferior al 5%, dentro del cual, la porción que representa a los judíos practicantes es el 1,2%.  Ellos no tienen esta verdad como mandato de Elokim (no existe el divorcio), y su porcentaje de divorcio es ínfimo en comparación con las escalas mundiales de divorcio, imaginen: de tener ellos a Jesús como Mesías y sus enseñanzas, como nosotros, ese porcentaje matemáticamente tendería a desaparecer, cuanto más nosotros, al saber dicha verdad, no la podemos dejar pasar por desapercibida.

Para finalizar repito la enseñanza de Jesús de este tema, “lo que Dios unió al mismo yugo con la Torah del Mesías, no lo separe el hombre” esto es: “hasta que la muerte los separe”

Conclusiones:

Ø  2De lo anteriormente estudiado, Jesús en la explicación de las parábolas enigmáticas de Mateo 5:32 y 19:9 no menciona el apedreamiento, por tener dicha explicación un corte profético, es decir, en la época de Jesús estaba vigente según la Torah las competencias del sanedrín, pero luego de la muerte y resurrección de Mashiaj entra en vigencia una magnificación mencionada en Mateo 19:28 “Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, vosotros, los que me habéis seguido, también os sentaréis sobre doce tronos , para juzgar a las doce tribus de Israel.” Y en Juan  5:22 “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio lo encomendó al Hijo,”. Dejando en claro, que no se está promoviendo el apedreamiento, por ser Mashiaj (el mesías) el ÚNICO que tiene la potestad de juzgar “Hermanos, no habléis mal unos de otros. El que habla mal del hermano, o juzga a su hermano, habla mal de la Ley y juzga a la Ley; y si juzgas a la Ley, ya no eres hacedor de la Ley, sino juez. Uno solo es el Legislador y Juez, el que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres, que juzgas al prójimo?” Jacobo 4:11-12. Aunado a esto vemos uno de los principios fundamentales del matrimonio basado en la infinita misericordia del Eterno escrito por Rav Shaul en Efesios 5: “Maridos, amad a vuestras esposas, así como Mashiaj amó a la Kehila y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una kehila en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada. Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, así como también Mashiaj a la kehila; porque somos miembros de su cuerpo” lo cual hace mas improcedente el hecho de que Jesús estuviera promoviendo el apedreamiento y dejando en claro la inmanente misericordia de la Torah del Mesías.

Ø  El marido y la esposa están íntimamente ligados a la Torah del Mesías (1 Corintios 9:21), y el yugo que los une al matrimonio es ella misma, así que lo que Dios ató al mismo yugo con la Torah del Mesías no lo separe el hombre (Mateo 19).

Ø  Es un mandamiento de Elokim (Dios) (no existe el divorcio) 1 Corintios 7:10-11, Romanos 7:2-3.

Ø La única y exclusiva causa para la “separación” es la muerte, si este no es el caso, entonces tanto el divorciado y/o la divorciada y vueltos a casar, serán adúlteros.

Ø  Existe una desagradable consecuencia al no cumplir este mandato: Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gálatas 5:19-21 Es imposible que los que una vez fueron iluminados, gustaron del don celestial, fueron hechos partícipes del Espíritu Santo y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndolo a la burla. La tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida y su fin es ser quemada. Hebreos 6:4-8 y como dije el juicio le pertenece a Jesús (Dios) “Honroso sea en todos el matrimonio y el lecho conyugal sin mancilla, porque Dios juzgará a los fornicarios y adúlteros.” Hebreos 13:4 Es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y "Si el justo con dificultad se salva, ¿qué pasará con el impío y el pecador?".


Referencias: Para el punto de las parábolas enigmáticas, se usó como referencia el capítulo 3 del libro “¿Bíblicamente existe el divorcio?” Del Lic. Alejandro Ramos y para la porción de la que hablo sobre el apedreamiento, el capítulo 2 de ese mismo libro. También se hizo uso del libro “Historia del pueblo judío en tiempos de Jesús” Volumen 2 de Emil Schürer, páginas 292-300, competencias del sanedrín. Además se hizo referencia al libro “La Torah con Rashi” tomo 5 y el texto de Mateo de Dutillet. Las parábolas enigmáticas y apedreamiento son temas que no profundice a cabalidad en este artículo; por lo que les invito a profundizar estos aspectos en las fuentes antes mencionadas.

Nota: A pesar de que en este artículo, en ocasiones, se haga uso de una terminología que podrían catalogar como judía o judío mesiánica (aunque se explica cada término en español), tanto el autor del libro “¿Bíblicamente existe el divorcio?” (Lic. Alejandro Ramos) como mi persona (Ing. Ricardo Soto), no somos judíos mesiánicos, ni compartimos esa filosofía.


Los comentarios expresados en este artículo son de exclusiva responsabilidad del Ing. Ricardo Soto.

lunes, 24 de abril de 2017

¿Que es Amar?


Quisiera esta vez como joven que soy, hablar sobre lo que considero, es la base fundamental de la Biblia y las relaciones humanas. Muchos jóvenes en la sociedad tienen la meta o expectativa de llegar a casarse, formar un hogar y por supuesto ser felices. La pregunta es ¿en qué debe fundamentar el matrimonio? ¿Las Escrituras me enseñan cómo ser feliz?
Muchas veces el joven se deja llevar por lo que ve o lo que piensa, y no tiene una verdadera visión  de lo que es el matrimonio; y en ocasiones tampoco tiene idea que naturalmente en toda la Escritura se encuentren principios y guías esenciales para el matrimonio.
Hoy en día el panorama en el área juvenil es muy desalentador, la carencia de valores o peor aún, la vivencia de antivalores, se ha anidado en la conciencia de la juventud. Tenemos que estar apercibidos de la realidad, hoy vemos una tasa elevada de promiscuidad en los adolescentes, embarazos precoces, familias sin padre, disolución de matrimonios, porcentaje de divorcio en las nubes; en fin, una realidad muy triste.
Me atrevo asegurar que la causa de todos estos males es: “el desconocimiento de lo que es el verdadero amor”. Reflexionemos ¿será que el amor del que me habla la Palabra de Dios, es como el mundo me lo pinta? Por ejemplo, la ausencia de una formación en valores fundamentadas en la Biblia ha perturbado tanto a la gente, que a veces escuchamos decir: “yo lo amo porque tiene un carrazo” “yo la amo porque es muy bonita” “es que es tan inteligente” “esto es amor de verdad, porque tiene buenos sentimientos y un gran corazón”; sin embargo, la esencia del amor que nos enseña la Biblia: es totalmente incondicional. En esto basaré mi enseñanza que desarrollaré a continuación.

El amor la mejor elección

Porción extraída del libro 5 lenguajes del amor de Gary Chapman: "Los motivos que llevan a formar un matrimonio son distintos según se trate de una pareja observante de los preceptos de la Biblia o de quienes se encuentran alejados de los mismos. En este último caso, luego de un encuentro circunstancial se inicia una relación basada en una atracción física y en un sentimiento de “amor mutuo”. Se llega a la conclusión de que son tal para cual. Cualquier diferencia que pudiera existir, será cubierta por el cariño mutuo que se dispensan.
 
Por varios motivos deciden casarse. En primer lugar, para ayudarse uno al otro, serán felices, formarán una familia, estarán acompañados en la vida y por sobre todo, se quieren tanto que no hay motivo para no contraer enlace. Si analizamos más profundamente, nos daremos cuenta que todos estos puntos giran sobre una misma base: “el camino al matrimonio es la mejor garantía para obtener los mayores beneficios desde varios puntos de vista”.
 
Cuando surgen desentendimientos entre la pareja, esta base se desmorona y la puerta de la separación se abre de par en par. La creencia de que el amor que sustentaba la relación cubriría todos los inconvenientes no se cumplió en la práctica. ¿Por qué fue así? Porque era un amor ficticio, basado en condiciones, la belleza, en sueños imaginarios, falsas expectativas o intereses materiales, entre otros; y no en el análisis de las características, valores y principios verdaderos de la pareja." 

Distinto por completo es el matrimonio basado en los valores de la palabra del Eterno. Sus integrantes saben la importancia que cada familia tiene para el pueblo de Dios en general. Por eso, el concepto de amor para este tipo de parejas tiene otro significado. Para nosotros, el amor es el medio que otorgó El Señor al ser humano para alcanzar el objetivo: formar una familia. Conceptos radicalmente opuestos a aquellos que se encuentran alejados de la Palabra y piensan que la formación de la familia es el medio para encontrar y consolidar el “amor” preexistente.
 
En otras palabras el amor que enseña la Escritura es la base de todas las relaciones; y consecuentemente, de la formación de una familia. Acotando, en el nuevo testamento, vemos como el mandamiento de ama a tu prójimo como a ti mismo es magnificado por Jesús: "Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como YO os he amado” Jn 15:12 ¿Cómo hay que amar al prójimo? Como Jesús  mismo nos amo. Si es así con los hermanos, cuanto más en el hogar, donde las personas, principalmente marido y mujer, pasaran toda una vida juntos, compartiendo gustos , opiniones , problemas , circunstancias adversas, sabiendo de antemano que la familia es la base de la sociedad. En cuanto al matrimonio, El apóstol Pablo en el texto de Efesios 5  dice: Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también el mesías nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” resaltando posteriormente al sujeto que recae principalmente la responsabilidad de amar en el matrimonio, y  es en el hombre.

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como el Mesías amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una congregación gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha . Ef 5:25-27

Aunado a esto, el mismo Pablo da continuidad a esta idea en Efesios 5:28-30 “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama, pues nadie odió jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, como también el Mesías a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.”

Ahora bien, el hecho de que en el hombre recae esta responsabilidad, no significa, amadas hermanas, que ustedes mujeres no tienen el deber de amar a sus esposos y junto con ello respetarlos. En la carta a Tito de Pablo, él exhorta a las mujeres de la siguiente manera:

Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte. Que no sean calumniadoras ni esclavas del vino, sino maestras del bien. Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. Tit 2:3-5

           
Mujeres, primeramente a las madres, en esta sociedad, la venezolana: ¿cuántas madres se dedican a enseñar a sus hijas a ser esposas? ¿Cuántas se preocupan de enseñar las funciones (rol) de la mujer en el matrimonio? ¿Cuántas se ocupan de enseñarles estos valores y principios de la Biblia? Me atrevo a afirmar que muy pocas, ya que en la cultura venezolana, los padres se enfocan mas en decir a sus hijos que sean alguien en la vida, estudia, gradúate y se profesional; cosa que no es malo, es parte del crecimiento integral de un/una  joven, pero no lo mas importante. Esto muestra una predisposición tácita hacia la institución del matrimonio, la unión mas santa que El Señor otorgó al hombre y mujer, transmitiéndole a los hijas pensamientos como este: “Se una excelente profesional no vaya a ser que el hombre que te toque te deje botada (coloquialmente te deje en 4 bloques) y tengas que salir sola adelante” de manera que le inculcan a sus hijas la posibilidad de separación aún antes de que siquiera piense en casarse. Muy pocas apuestan al matrimonio, casi nunca se escucha decir: “hija prepárate para ser una buena esposa, para mantener en orden tu hogar" entre otros valores; y esto como se plantea en la Escritura, es responsabilidad de las mujeres mayores y con su ejemplo.

            Además, acerca de las palabras del apóstol, de sujetarse a sus maridos, ¿a que se refiere?. En el mundo hay una distorsión de lo que es la autoridad en el hogar, de allí surge lo que es conocido como machismo / feminismo. En Génesis 3 el Señor le dice a la mujer: “Tu deseo será para con él y él te dominará” en el original hebreo esta palabra que allí aparece es Mashal %B")-lv'm.yI y se refiere a un dominio en armonía. Pedro habla al respecto: ¿como debe ser este dominio en armonía en el hogar? "Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, para que si algunos no obedecen a la palabra, también sean ganados sin una palabra por medio de la conducta de sus mujeres, al observar vuestra reverente y casta manera de vivir. Vuestro adorno no sea el exterior, con arreglos ostentosos del cabello y adornos de oro, ni en vestir ropa lujosa; sino que sea la persona interior del corazón, en lo incorruptible de un espíritu tierno y tranquilo. Esto es de gran valor delante de Dios. Así también se adornaban en tiempos antiguos aquellas santas mujeres que esperaban en Dios y estaban sujetas a sus propios maridos Así Sara obedeció a Abraham, llamándole señor. Y vosotras habéis venido a ser hijas de ella, si hacéis el bien y no tenéis miedo de ninguna amenaza. Vosotros, maridos, de la misma manera vivid con ellas con comprensión, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas."

Puedo afirmar entonces, que el amor está fundamentado en la valoración mutua que existe entre la pareja. La pregunta que ahora nos podemos hacer: ¿Qué es el amor? ¿Cómo debemos amar al hermano; y mayor aún, a nuestros esposos o esposas?

El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” 1 Cor 13:4-7 Es de esta manera que Jesús ordenó el amarnos y el apóstol Pablo exhorta a los maridos amar a sus esposas.


No es un amor condicionado por un motivo, ya que en ese caso, cuando el mismo desaparezca, este "amor" se esfumará como si nunca hubiera existido. No depende de instintos, deseos o placer, sino que se fundamenta en una visión no egoísta que permitirá una elevación espiritual constante, para alcanzar la verdadera felicidad. El verdadero amor está basado en saber tolerar y brindarse por el otro. Ese amor no está sustentado en la búsqueda de derechos o beneficios personales. Es un amor racional, es una decisión.
   
El amor no es egoísta.

Una de las diferencias básicas entre el ser humano y el animal consiste en que el animal se preocupa sólo por sí mismo. Casi nunca veremos a un perro o a un caballo que se moleste en llevar comida a otros animales de su misma especie. Por el contrario, cada uno peleará con el otro animal por la misma porción. El ser humano, creado a imagen (Tzelem Elokim) y semejanza Divina, debe entender y sentir la necesidad del prójimo y esforzarse por ayudarlo.
 
Porción extraída del libro Trato a la mujer de Rafael Freue: "En una oportunidad, un judío se presentó delante de su Rabino para quejarse de un compañero que había abierto un negocio similar al suyo en la misma calle. El Rabino le contestó: "¿Sabes por qué un caballo patea el agua de un arroyo cuando toma de ella? Sucede que al inclinarse para beber y observar a “otro caballo” con sus mismas intenciones, se llena de furia y patea. Su falta de inteligencia no le permite entender que el “otro caballo’ es él mismo y que el arroyo tiene agua suficiente para ambos". El Rabino terminó diciendo a su alumno que no debía comportarse mal pensando que un hermano suyo le sacaría lo que a él le corresponde. Debía alegrarse que existiera otra persona que encontrase el sustento para su familia. Por otra parte, no debía preocuparse, ya que El Señor le daría a él lo necesario para la vida."  "Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mat 6:11)

Este tema adquiere una relevancia fundamental en el matrimonio, donde tanto el marido como la mujer se comportarán como seres humanos, sólo si realmente se preocupan por el otro y por sus necesidades. Pero si se limitan solamente a buscar un provecho propio y a recibir lo que necesitan, sin preocuparse por brindar al otro lo que éste espera, necesita y le corresponde, no tendrán diferencia en sus actos con el comportamiento de los animales. Debemos trabajar sobre nosotros mismos para sacar el egoísmo de nuestros corazones y llegar a sentir que somos un sólo cuerpo junto a nuestra pareja.
               
Reitero, el amor es la base de la vida matrimonial, ya que representa la unión que reclama las Escrituras: "Vehaiu Lebazar Ejad" ("Serán para un solo cuerpo o ser"). En esa porción se habla de dos que van a llegar a ser uno, por lo que “ejad” admite un plural, en el sentido que dos distintos (el hombre y la mujer) en verdad llegarán a ser “uno” al amarse con perfección. De eso justamente habla Jesús cuando dice: “El Padre y yo somos uno” (Jn 10:30 y 17:22). 

Esto debe ser entendido en el sentido de Gn 2:24, pero en el sentido más elevado posible. Cuando la Biblia relata que Isaac contrae matrimonio con Rebeca, el versículo de Génesis 24 dice: "Y la trajo Isaac (a Rebeca) a la carpa de Sara, su madre, fue para él su mujer y la amó". O sea, que el verdadero amor une a la pareja. Cuando cada uno de sus integrantes observa la preocupación y el esfuerzo del otro, los lazos del amor basados en los principios que la misma Palabra establece, unen a la pareja por toda la vida. Ese amor se multiplica con el correr de los días, a diferencia de lo que sucede en otros hogares en donde cada vez se debilita más luego del fervor existente en el noviazgo.

Tomando nuevamente como referencia el libro “trato a la mujer” de Rafael Freue, se plantea que existen dos formas de amor: Amor para recibir y amor para dar.

1.    Amor para recibir, o sea querer a la otra persona por provecho propio, para sentirse mejor. Esto es en verdad quererse a sí mismo, porque significa estar preocupado por satisfacer sus propios deseos sin tener en cuenta la voluntad del otro. Pero esto no es amor. ¡Es egoísmo! Permítanme darles un ejemplo. En una oportunidad, una persona fue a comer a un lugar de primera categoría y ante la pregunta del mozo sobre qué era lo que deseaba comer, le respondió: "yo quiero mucho a los peces". El mozo se dirigió a la cocina y al poco tiempo trajo una bandeja con distintas clases de pescados. Alguien que presenciaba lo que sucedía, con mucha inocencia le dijo: "Tú no quieres a los peces, ya que si así fuera, hubieras solicitado que te trajeran una pecera con peces de todo tipo. Lo que sucede es que te quieres a ti mismo y como consecuencia de ello, te honras comiendo pescado".

  1. Amor para dar,  Doblegar el yo, el si mismo, no buscando satisfacer sus propias necesidades sino los de la otra persona, como lo plantea 1 Cor 13 “el amor no busca lo suyo”. En este mismo libro pocas páginas más adelante dice: Cuando el Rambam (un reconocido Rabino judío) se refiere al matrimonio, nos habla de obligaciones y no de derechos. Podríamos creer que las obligaciones de uno son los derechos del otro, pero es un error. Por ejemplo, la obligación del marido de amar a su esposa y respetarla más que a su propio cuerpo, es una obligación del hombre con Dios y no un derecho de la mujer. Igualmente, cuando el Rambam comenta que la mujer prudente es la que hace la voluntad de su esposo, no se trata de un derecho del hombre, sino de una obligación de la mujer para con Hashem.                                                                                                                                                                                                                                                                    De lo anteriormente expuesto se deduce que se debe buscar satisfacer las necesidades de la otra persona y no las nuestras, aunque el otro miembro de la pareja no haga lo mismo con nosotros por ser una obligación con El Eterno y no un derecho del cónyuge. El deber ser, es que ambos miembros de la pareja (Hombre y mujer) estén dispuesto a sacrificar los intereses personales en beneficio de la otra parte.                                                                                                                                                                                                      Preguntémonos: ¿Quién existiendo en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojo a si mismo tomando forma de siervo, humillándose a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, para satisfacer la mayor necesidad del hombre, que son el perdón de los pecados, salvación y vida Eterna? Y es la misma manera que nos manda Pablo a amar a nuestras esposas en Efesios, pues Jesucristo mismo vivió en amor, por amor y dio su vida por amor a nosotros. Este es el verdadero amor en la Biblia y el que fue derramado en nuestros corazones por El Espíritu Santo (Rom 5:5) y en la biblia textual dice en (1 Jn 4:19)  “Nosotros  amamos, porque Él nos amó primero”
 El amor: un principio de vida

He venido usando la palabra “amor” en español, y tal vez crea o se confunda de que se viene hablando de sentimientos, aunque estos están involucrados; no podemos definir el amor en términos de sentimientos, pues estos son cambiantes como las nubes. No se trata de eso. El amor en sentido Bíblico es un principio. A fin de precisar este concepto, quiero compartir otra porción del libro ya mencionado.

De manera general, contrariamente a lo que piensa mucha gente, está escrito en Masejet Derej Erez capítulo 2: "Si deseas amar al prójimo, preocúpate por darle el bien". los sabios judios enseñan: "No se da porque se quiere, sino que se quiere porque se da". La raíz de esto es que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios. Él nos da absolutamente todo sin recibir nada a cambio.

 De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Jn 3:16) Por eso, también el hombre podrá amar al prójimo sólo después de haberse brindado íntegramente por él. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor” (1 Jn 4:8)


El amor verdadero es demostrado a alguien cuando existe el deseo de satisfacer las necesidades de la otra persona sin pensar en sí mismo. Por eso, el término "amor" en hebreo es "Ahabá", cuya raíz proviene de la palabra "Hab" que significa dar. Recuerden amados hermanos que por mandato del Eterno, debemos unirnos en matrimonio con un creyente del sexo opuesto, y el ser creyente implica que ama a Dios, por lo tanto cumple su palabra (emunah); y reforzando la idea ya expuesta, es un deber con El Señor que el esposo ame a su esposa como el Mesías  a la Iglesia, y que la mujer ame y respete al esposo como al mismo Eterno. Así es el matrimonio de carácter sobrenatural.

Este es el principal objetivo que debemos tener en mente como creyentes en Jesús, al desear formar un hogar, debemos internalizar este principio y enseñarlos a otros. Por eso dice el Señor, “en donde están dos o tres reunidos en mi Nombre, allí estoy reunido en medio de ellos”. Y este es particularmente ciertísimo en el matrimonio, sólo si en el matrimonio u hogar se ha formado en su Nombre, Jesús, la Shekiná (presencia Divina), estará presente en el hogar. Pues como dice el libro de Cantares: “Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos” (Cantares 8:7).

Quiero usar nuevamente como referencia  el libro “Trato a la mujer”  que nos brinda un enfoque original cuando haya dificultades en el matrimonio: comenta sobre un matrimonio que luego de vivir diez años sin poder tener hijos, se presentó delante de Rabí Shimhon  para divorciarse. El Rabino les dijo: "De la misma manera que se casaron haciendo una fiesta, deben hacer otra fiesta para divorciarse". Escucharon su consejo, y en la fiesta que hicieron, el marido le dijo a su esposa: "Todo objeto lindo que encuentres en la casa puedes llevarlo contigo". ¿Qué hizo la mujer? Después de que su marido se emborrachó y se quedó dormido, les dijo a sus sirvientes que lo llevaran con la cama misma a la casa de los padres de ella. Al despertarse, el hombre preguntó qué estaba haciendo en ese lugar. Su señora le explicó: "Hice lo que tú me dijiste, no existe nada más preciado para mí que poder tenerte a mi lado". Fueron donde Rabí Shimhon  nuevamente para explicarle que era imposible para ellos separarse. El Rabino hizo Tefilá (Oración) por ellos para que pudieran tener hijos y finalmente el milagro se produjo: tuvieron muchos hijos que colmaron de felicidad ese hogar.

"¿Por qué Rabí Shimhon no hizo Tefilá (oración) para que pudieran tener hijos desde un principio en lugar de decirles que se separaran haciendo la fiesta? La respuesta a esta pregunta es que la solución de los problemas de un hogar se encuentra sólo cuando la pareja demuestra previamente amor. Sólo en ese momento podía hacer efecto la Oración de Rabí Shimhon. El mensaje para nuestra vida es claro: ante las dificultades que se presenten, debemos estrechar los vínculos de amor y compañerismo en nuestros hogares para que así nuestras Oraciones sean escuchadas. “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo1 P 3:7

Así pues. lo que sostiene el matrimonio no es el amor basado en sentimientos, sino en el “ahavá”. Si cada uno de los integrantes de la pareja tuviera este principio en su corazón, sería más fácil de hallar la felicidad que las Escrituras prometen para el hogar. Si brindamos todo nuestro corazón en el sentido Bíblico ya explicado a nuestra pareja, seremos correspondidos por el mismo amor, compartiendo un hogar lleno de alegría y felicidad.

Conclusiones

Para culminar, ¿cuántos de los padres enseñan a sus hijos a ser buenos esposos y esposas, cuántos se dedican a formar en ellos valores que apunten al éxito en el matrimonio? Existen dos conceptos hebreos que destacan el significado del matrimonio para los Hijos de Dios y son “kidushin” y “nisuim”. Kidushin la raíz de esta palabra connota algo o alguien que está reservado para un específico (sagrado propósito) y deja apartada a la mujer para un hombre en particular y no otro. Nisuin completa el acto del matrimonio y significa elevación. Esta elevación espiritual constante que apunta el matrimonio solo es posible si ambos miembros de la pareja tienen una visión no egoísta basada en el verdadero amor lo cual los llevara a disfrutar de la felicidad.

Amados hermanos el ahavá es el fundamento de un matrimonio feliz y para toda la vida, siempre vendrán los problemas pero Dios en un hogar lleno de amor otorgara la solución. La mayor responsabilidad de un Hombre no es proveer a su esposa, sustentarla, darle vestido; si es necesario, claro está, pero su mayor responsabilidad es darle amor, el amor que ordenó y ejemplifico Jesús que no busca lo suyo sino lo del otro, el amor que pasa por alto la ofensa, perdona, que es bondadoso y expresa el carácter mismo del Eterno Dios. Pablo dijo en Romanos 13:10 “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento (pleroo) la magnificencia de la Torah (Palabra de Dios) es el amor”.

Los comentarios expresados en este artículo son de exclusiva responsabilidad del Ing. Ricardo Soto